La música y los músicos en la iglesia

Por M.M. Daniel Rendón 2005-03-06

La música en la iglesia es un elemento indispensable, lo ha sido a través de la historia y estará presente aún en el cielo. En SEBIME se ha fundado una carrera en ministerio musical atendiendo a la importancia de ésta área de la adoración en nuestras iglesias, la cual ha graduado a dos generaciones y se fortalece cada año. Agradezco a Dios el privilegio de ser parte de los cimientos de este esfuerzo, y que además me permitiera colaborar por más de diez años en diferentes congregaciones y grupos musicales de alabanza. Quisiera introducirme enfatizando entonces que la música es un elemento con un alto grado de importancia en la adoración a Dios, sin embargo, nunca será la razón única y principal del mismo, tan sólo se limita a ser parte de un todo. Por ejemplo. En una película hay música, sin embargo, no es la razón de ser de la cinta, imagine un rodaje sin un fondo musical apropiado, qué sería de aquella escena melodramática sin música, qué emoción tendría un acto de suspenso sin la tensión que produce un acorde disonante, etc. Podría mencionar algunos ejemplos más con respecto a este arte, pero creo que basta para dejar en claro el punto que deseo resaltar. Según la Biblia, el rey David ordenó grupos de cantores y músicos para que ministraran y profetizaran delante del Señor diariamente en el Tabernáculo y posteriormente el Templo, 1 de Crónicas 25 se ocupa de aclarar detalladamente este evento. David en su tiempo tuvo dos énfasis para este cometido: Primero, el personal, que tiene que ver con las cualidades personales que mostraran a quienes se les confió este encargo, debían de ser “hombres idóneos” (v.1) y , el segundo énfasis tenía que ver con aptitudes técnicas: “... instruídos en la música, todos ellos maestros...” (v. 6), entonces podemos derivar que el cuidado del rey con respecto a sus oficiales en la música era porque ésta fluye de las personas. Esto nos enseña que debemos de tener cuidado de quiénes nos ministran a través de la música, no sólo ver el aspecto personal, de carácter y testimonio (que son válidos y básicos) sino también el aspecto técnico y procurar entre ambos un balance sano. Por esto quiero apuntar que los músicos en nuestras iglesias deberían mostrar por lo menos cinco elementos de personalidad y prácticos. unción, emoción, disciplina, creatividad y calidad: La unción nos ayudará a saber qué tocar y en qué momento porque nos mantendremos bajo la dirección del Espíritu Santo ¿Cómo se consigue este privilegio? En la presencia de Dios; la emoción nos ayuda a expresar sentimientos que cautiven a la audiencia y capten su atención al respecto de la majestad divina; la disciplina nos ayuda a estar siempre aprendiendo cosas nuevas a través de la perseverancia; la creatividad está ahí en cada uno pero es posible que esté inactiva, tenemos que facilitarle las herramientas para que pueda entonces surgir nuevas formas de hacer música para nuestro Dios; y por último, es el resultado de todos los anteriores elementos: la calidad de música así como de la adoración a nuestro Salvador y Señor Jesús.