¿Qué significa “seminario”? y ¿Qué es un Seminario?

Por Dr. Cornelio Castelo 2005-03-06.

La palabra seminario tiene como raíz la palabra semilla. Originalmente era el lugar donde se cultivaban las semillas, eran los laboratorios rudimentarios donde se mejoraba la calidad de las semillas para la siembra. Muchos años atrás, la idea de mejorar la calidad de la semilla para tener una mejor cosecha se transfirió a las escuelas especializadas en la formación de ministros. En el Antiguo Testamento leemos de las escuelas de los profetas. En la Grecia antigua se habla de la escuela de los filósofos, la escuela de los sofistas, epicúreos, etc. Estas escuelas se distinguían por las enseñanzas del maestro o maestros que eran diferentes a las cátedras de otros. Las personas al oír las enseñanzas las rechazaban como fue el caso de los Fariseos, Saduceos y Escribas en relación a las enseñanzas de Jesús o las aceptaban y se convertían en sus discípulos. Juan Bautista aparece en la escena de la humanidad en lo que podríamos llamar la alborada de la Era Cristiana. Los hombres al oír sus declaraciones las aceptaban y se convertían en sus discípulos (Mateo 3; Marcos 1:4-5; Lucas 3; Juan 1:19-37). Los alumnos de Juan eran enseñados a orar y a ayunar (Lucas 5:33 y 11:1); ellos recibían enseñanzas (Juan 1:30) y comisiones (Lucas 7:18 y 19) y como buenos alumnos hacían preguntas (Mateo 9:14 y Marcos 2:18). Podríamos decir que estos elementos constituyeron el primer “Seminario Bautista”. Algunos discípulos de Juan al oír a Jesús le siguieron (Juan 1:38ss) a otros él llamó explícitamente. La gente al escuchar las enseñanzas de Jesús le llamaban “Maestro” (Mateo 5:2; 7:29; Marcos 1:22). De entre los muchos seguidores, Jesús seleccionó a setenta y los “envió delante de él” (Lucas 10:1-12). Y de entre los muchos discípulos “escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:13-16). A estos como a los setenta “les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades y los envió a predicar” (Lucas 9:1-2). Esto bien podría llamarse el “Seminario Jesuita” o el “Seminario Nazareno”. Y esto es lo que precisamente tratamos nosotros de hacer con nuestros alumnos. A través del estudio de la Palabra de Dios, a través de los servicios de alabanza y adoración, de las predicaciones y consejos personales tratamos de inspirar en ellos fe en la Palabra y obediencia y dedicación al Señor. Los tiempos actuales requieren de ministros mejor preparados. Ministros que entiendan las necesidades de las gentes y que tengan las herramientas para proveer buenas nuevas para su libertad de la esclavitud del pecado y de los sentimientos de miedo, inseguridad y desamparo. Y esta es nuestra misión: Contribuir a la preparación de aquellos hombres y mujeres que Dios ha llamado para que sirvan con eficacia a la humanidad. Por lo tanto, el Seminario Bíblico Mexicano es y debe continuar siendo una parte integral de la Iglesia de Dios en México. Nuestros hijos, nietos y bisnietos necesitarán pastores, maestros y líderes de alabanza y esto es lo que estamos formando en nuestras tres escuelas. Que el Señor nos ayude a cumplir nuestra misión es nuestra oración.