ARTÍCULO
"JESÚS, EJEMPLO DE OBEDIENCIA"
Hno. Juan Manuel Castañeda

“El camino de la obediencia no es fácil pero es seguro”
El perfecto ejemplo de obediencia lo encontramos en nuestro Señor Jesucristo. Veamos las declaraciones de la Escritura al respecto:
Él “se despojó a sí mismo”
Nadie podía despojar al Señor de su gloria y majestad. Él se despojó a sí mismo en absoluta obediencia al Padre para realizar la obra de salvación. Nadie forzó a Cristo a hacer lo que hizo. Él lo hizo en un acto de perfecta obediencia.
Él “se humilló a sí mismo”
Nadie podía humillar al Señor. Su mérito consiste en que Él se humilló a sí mismo. Él quiso hacerlo en absoluta obediencia a la voluntad del Padre.
Él se hizo “obediente hasta la muerte”
Nadie podía darle muerte al autor de la vida. Si murió fue porque Él quiso hacerlo, porque ese fue el plan desde antes de la fundación del mundo. De modo que la muerte vicaria de nuestro Señor fue un acto de absoluta obediencia a la voluntad del Padre. Así que, por su obediencia al Padre Jesucristo es el autor de nuestra salvación.
“El camino de la obediencia no es fácil pero es seguro”. Fue por esa obediencia absoluta al Padre que Jesucristo fue honrado de la manera que nadie más puede serlo.
Dios “le exaltó hasta lo sumo”
Nadie jamás podrá ser exaltado en el grado que Jesucristo fue exaltado. Al que se humilla Dios lo exalta, es cierto; pero sólo la exaltación de Cristo es “hasta lo sumo”; es decir, sobre toda la creación. Por eso afirmamos que el camino de la obediencia no es fácil pero es seguro.
Dios le dio “un nombre que es sobre todo nombre”
Esto significa que Jesucristo tiene autoridad sobre toda autoridad en el cielo y en la tierra. Todo está sujeto a la autoridad del Señor. Jesucristo honró al Padre siendo obediente en todo. El Padre honró al Hijo exaltándole hasta lo sumo y dándole toda autoridad sobre toda cosa creada.
Jesucristo es nuestro ejemplo; y aunque ninguna criatura puede recibir la exaltación que Jesucristo recibió del Padre, sí es verdad que Dios siempre honrará de manera justa a aquellos hijos e hijas que le obedezcan.
Una manera de honrar a Dios es obedeciéndole, y Dios promete honrar a los que le honran. “El camino de la obediencia no es fácil pero es seguro”. Te animo a que vivamos una vida de radical obediencia a nuestro Señor. |